Hay momentos en los que el cansancio no es físico. Es un peso silencioso que aparece incluso cuando no ha ocurrido nada extraordinario.
A veces ese cansancio nace de sostener demasiado durante demasiado tiempo: responsabilidades, emociones no expresadas, expectativas o presiones invisibles.
Cuando todo se acumula por dentro, la mente y el corazón empiezan a pedir descanso.
No siempre significa que estés fallando. Muchas veces significa que has estado siendo fuerte durante más tiempo del que necesitabas.
A veces el primer paso no es hacer más. Es permitirte parar, respirar y escucharte con honestidad.