Hay días en los que la tristeza aparece sin una causa evidente.
No ha pasado nada grave, pero algo dentro de ti se siente más pesado, más lento, más silencioso.
La tristeza sin motivo claro muchas veces no es ausencia de razones, sino emociones acumuladas que no han encontrado espacio para expresarse.
Escuchar esa tristeza con paciencia puede revelar necesidades que llevaban tiempo esperando ser atendidas.
A veces la tristeza no necesita ser eliminada, solo comprendida.